ZAMAK, el material de moda en la bisutería. ¿Qué es y cómo se cuida?

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Cada vez recibimos más consultas preguntando por el Zamak, ¿qué es esto del Zamak? Os voy a hablar un poco sobre este material que tan de moda está en la bisutería, de sus características, y ventajas; además de algunos trucos para que conservéis vuestras piezas de Zamak como nuevas.

Lo primero de todo sería explicar la parte más técnica. El material Zamak es una aleación compuesta de cuatro elementos: zinc, aluminio magnesio y cobre. El origen del Zamak se retoma a la década de 1920, esta aleación fue creada por New Yersey Company. Se le bautizó como ZAMAK por su acrónimo en alemán de los materiales que componen dicha aleación: Zink, Aluminium, Magnesium y Kupfer.

Esto convierte al Zamak en un material muy resistente, y de un aspecto muy similar al acero. Al poseer un pequeño baño de plata le aporta belleza y mayor resistencia a la oxidación (no se pone tan feo). Cabe destacar que el Zamak es mucho más barato que la plata.

Una de las principales características del Zamak es que es hipo alergénico. Su composición libre de níquel lo convierte en un material apto para el uso en la bisutería, y que en ningún caso producirá alergias por estar en contacto con la piel.

En cuanto a su limpieza, lo ideal es cuidarlo con mimo, como todo. Lo más sencillo es guardar la pieza cuando no se use en una bolsita, en un joyero o en un cajón cerrado. Evitando así que este expuesta al aire y la humedad, lo que acelera su oxidación.

En el caso de que te hayas descuidado un poco y tu abalorio de Zamak haya cogido un tono más oscuro, puedes coger un paño suave y usar un poco de bicarbonato, quedará como nueva.

De la misma manera se podría limpiarla con productos más delicados o especiales para la limpieza de plata, como una esponja suave o un cepillo de cerdas blandas. Tras ello frotaríamos suavemente con un paño seco para darle brillo y mantener su estado inicial durante más tiempo.